Esther Cervantes de Bergerac

miércoles, 18 de febrero de 2009 | |



Hoy fui a comer con mi mamá a su lugar favorito, mariscos playa azul. Debo admitir que la comida ahí es muy buena pero no puedo entender por que chingados el interior del restaurante parece baño. Es como si lo hubieran hecho parecer un baño A PROPÓSITO:
Azulejo blanco frio sin alma hasta la mitad: √
Pared pintada de azul muerte: √
Luz neón ahorradora de energía: √
No sé ustedes, pero a mi no se me antoja un filetito de lenguado al mojo de ajo saliendito de bañarme. O sentada en el escusado. Estoy segura que hay a quien sí pero es sólo a la gente enferma o que realmente les gusta mucho mucho el marisco.

Toda mi vida el lazo mas fuerte con mi familia fue mi Nana Prieta. Especialmente en el sentido maternal de la palabra: mi Nana me obligaba a desayunar, me regañaba, me despertaba 'sin querer' los fines que estaba desvelada, me aconsejaba casarme con un hombre wero casi albino para mejorar la raza... ya sabes, esas cosas que hacen las abuelas o mamás. Mi Nana Prieta siempre me contaba historias de su infancia, de su cortísima adolescencia y de su penosa vida de casada. Como todas las mujeres de antes, mi Nana sufrió mucho, especialmente ya de casada, cuando se dio cuenta que se casó con el mujeriego mas encantador de norte, centro y sudamerica. En estas historias un personaje importante era su mamá, llamada por todos 'Mamá Adelita'. Mi propia mamá tuvo un lazo similar con su Mamá Adelita al que yo tuve con mi Nana Prieta. Sin embargo poco sé yo de mi bisabuela, Adela Ruiz de Medina.

Esta tarde me enteré de cosas que incluso mi mama se enteró apenas recientemente. La única imagen que conozco de mi bisabuela es de cuando ella era joven, de unos veintitantos, y así la imagino yo siempre que la mencionan, joven, alta, muy bonita, con un cierto aire de nativa sonorense. Hoy me enteré que tiempo después, algún evento en su vida la dejo sin dedos en las manos ni pies, y medianamente deforme en su cara. Mi mamá la conoció así y para ella, la Mamá Adelita era alta, vieja, sin dedos y medio deforme. En la familia se decía que había tenido un accidente con una caldera caliente, pero mi mama se entero recientemente que en realidad su esposo (mi bisabuelo) la contagio de una enfermedad misteriosa que le comió la piel de los dedos y la cara.
Hoy también me enteré que mi bisabuela era una mujer muy inteligente, y una poetisa. Aunque no podía escribir después de que perdió los dedos, le dictaba cartas y pensamientos a otras personas por que tenía mucho que decir. La gente del barrio iba a su casa para que ella les dictara cartas para sus familiares o novios. Adela de Bergerac. Tan fascinante que apenas lo puedo creer.
Yo que soy una Miguela de Cervantes Saavedra moderna siento que ahora puedo explicarme mi pasión al parecer infundada por la escritura. Aunque sé que el gusto por leer y dibujar viene de mi familia paterna, nadie que yo sepa escribía o siquiera intentaba escribir. Este nuevo conocimiento de mi Mamá Adelita me hace sentirme identificada con al menos una mujer en mi familia, ya que siempre me he sentido mas ligada a mi papi (jr style). Mi papi rifa. Pero mi mami es nieta de Adelita de Bergerac. Mamá Adelita, donde quiera que estés, este confuso pero adorado blog te lo dedico a ti, mi antecesora atormentada, deforme y brillante, ojalá hubiera podido conocerte.

1 comentarios:

adyflomua dijo...

Hola Esther, tienes un blog muy imaginativo y humoristico, me has hecho iniciar un dia nublado con varias sonrisas.

me han encantado tus fotografias que son muy buenas.
seguire dandome mis vueltas.

ahh... la historia siempre resulta cautivadora

Saluditos...